Un lacre pleno para una excelente añada, su "última generación" de este tinto que sigue la estela del estilo impulsado por su creador. Elaborado con su uva fetiche, la tempranillo, y envejecido durante 24 meses en barricas de roble americano, ofrece la característica sensación de corpulencia bien envuelta por la fruta y el alcohol, lo que acaba creando un conjunto muy sabroso, cremoso y tremendamente agradable de beber. Destaca también por su buena intensidad y persistencia en la boca. Es un tinto que se disfruta de principio a fin y que se queda en la memoria. Tiene quizás algo más de madurez que sus tintos de Ribera por la climatología más cálida de Zamora y resulta también algo más moderno y directo. Desde nuestro punto de vista, un favorito con todas las claves que han hecho famosos los vinos de Alejandro Fernández y con una soberbia relación calidad-precio difícil de conseguir en tierras de la Ribera del Duero. Una de las mejores imágenes, por diseño, coherencia, regularidad y hoy, relación calidad-precio, de los vinos de Alejandro Fernández. Uno de sus vinos más modernos, aunque eso sí, con una etiqueta inconfundiblemente "Pesquera", con un edificio en primer plano