Cuando en 1997 se elaboró el primer Palacio de Bornos Vendimia Seleccionada, para muchos se abrió un camino a seguir y, porque no decirlo, una esperanza de que en nuestro país podían elaborarse vinos blancos serios, con crianza y aptos para envejecer y ganar en complejidad. Este Vendimia Seleccionada, junto a un reducido grupo de otros blancos de otras zonas, marcaron la pauta y descubrieron un mundo nuevo. Para la elaboración de este excepcional blanco, la clave ha sido la palabra calidad: se han elegido viñedos con más de medio siglo de antigüedad, en los que se ha realizado una vendimia muy seleccionada, las uvas han sido recubiertas de nieve carbónica a pie de viña para preservar toda su carga aromática, su prensa ha sido cuidadosa, sin despalillado y con baja presión y su fermentación se ha realizado en barricas de roble francés de 300 litros, con un tiempo mínimo de seis meses. Estos son los secretos que otorgan a este blanco su gran complejidad, su profundidad, su elegancia, su armonía barrica-fruta y su excelente reducción en botella, quizás la verdejo más reducida y más compleja de nuestro país. Es uno de los vinos de Rueda que más sorprendieron y que más siguen sorprendiendo, un vino de lacre. Un vino poco conocido por el gran público, ya que su producción es muy limitada