Una de las bodegas más personales y con mejor enfoque que han surgido en la zona en los últimos años. Bajo la dirección técnica de la australiana Belinda Thomson, destaca la excepcionalidad de sus viñedos en Segovia plantados en vaso. Una bodega que busca y consigue una mayor complejidad de la verdejo, expresiva y profunda. Shaya 2010 es la tercera añada en el mercado del vino central de la bodega; un blanco que busca algo más que agradar y destaca por su complejidad, seriedad y consistencia en boca. Dependiendo de la añada puede incluir un pequeño porcentaje de vino fermentado en barrica que le da una consistencia extra, pero que apenas tiene presencia aromática o gustativa en la copa. El trabajo con las lías es patente a la hora de conseguir un paladar con volumen y una cierta textura grasa muy seductora. Es además, uno de esos verdejos que reúne las condiciones suficientes para ser consumido durante los tres años siguientes a la fecha de cosecha. La botella le ayuda a ganar complejidad. Un blanco de calidad e ideal para ir subiendo escalones en el conocimiento y disfrute de la uva verdejo. Shaya Habis 2009, se diferencia por su elaboración en madera. A él se destinan la selección de los viñedos más viejos y especiales con los que trabaja la bodega con objeto de construir un blanco de producción limitada (9.000 botellas en esta añada) y mayor consistencia en boca. En su elaboración se emplean barricas de 500 y 600 litros de capacidad para asegurarse un aporte muy sutil del roble. 2009 es precisamente la primera cosecha que se ha elaborado y que ha puesto muy alto el listón de hasta donde se quiere llegar en calidad. La elegancia, la untuosidad en boca y el perfecto equilibrio entre fruta y madera le han hecho merecedor de un lacre. Estamos ante un verdejo realmente diferente y con carácter, que derrocha elegancia y nos ofrece un paso de boca voluptuoso, envolvente y muy fresco a la vez. Un blanco que no te esperas.