Esta nueva entrega, como no podía ser de otra manera, plasma de manera impecable la filosofía y personalidad de los "Únicos". Una añada 2000 muy en consonancia con el estilo de añadas anteriores, que podemos definir como plena, con una soberbia madurez, excepcional complejidad, riquísima, delicada y sutil gama aromática, y profundo, fluido y envolvente paso de boca. Un vino cuyo estilo y personalidad parece estar por encima y traspasar las añadas y que se resume en pocas palabras: madurez, complejidad, sutileza y elegancia. Uno de los vinos de La Guía que más riqueza aromática despliega, un sinfín, algo que es difícil describir. Un vino lleno de sabiduría y madurez, de amplia y compleja gama aromática que de nuevo, aún manteniendo su elegante, sosegada y barroca línea aromática a la que nos tienen malacostumbrados, destaca por haber sabido obtener juventud y gran frescura. Al igual que las últimas añadas, destaca la sabia mezcla de juventud y madurez, fiel resumen de la línea de renovación no rupturista desarrollada por la bodega. Es uno de los vinos de más larga crianza de nuestro país, pero el "único" con tres lacres todas las añadas en La Guía. Un vino que sale al mercado con, como mínimo, 10 años de botella, lo que le otorga una sabiduría, sutileza y complejidad muy similar y regular todos los años. Como todos los grandes, su larga crianza y sus rasgos de juventud le permiten aguantar en botella y en la copa de manera soberbia. De nuevo, muy en la línea de la casa, su calidad justifica su precio